Clevelandia.


 La primera sorpresa fue encontrar frente a mi hotel esta pieza de Gehry. 
 Cristián me comentó que la leyenda dice que se terminó el presupuesto y le siguieron con ladrillo. Lo creo, en todo caso hacen un contraste interesante los materiales y me gusta la idea de que alguien como Gehry pudiera calcular mal un presupuesto. 
Si el edificio por fuera era interesante, por dentro, como Cristián me lo dijo, era mejor. Sexy curves, niveles que se empalman, pasillos y puentes, en definitiva un espacio en el que se podría filmar una buena escena de ciencia ficción o de comedia romántica. 
Me dio un poco de envidia, tengo que admitirlo, pensar en el privilegio de poder estudiar en un espacio así, y en un ataque de hater(ness) dije: pero si parece que estoy dentro de un intestino. 
 Mi segundo paseo fue al MOCA alegué una rebaja por ser estudiante, me vieron con sospecha pero no tuvieron opción. 5dlls.  3 piezas llamaron mi atención.
 Valérie Blass: Je suis une image   

 Xavier Cha: Abduct

Pero  la pieza que más me gustó fue ésta de Cécile B. Evans, pásenle al link, su página está muy buena. Me gustó cómo analiza nuestra obsesión con el cuerpo, cómo creamos avatares para expander nuestro poder sobre otro cuerpo cibernético, en ocaciones olvidándonos del que habitamos. La pieza habla también un poco sobre lo que dejamos en línea y lo que podría perdurar de nosotros en línea ya que nos cargue... cool stuff. 

 Claro, saliendo del museo planté mi bandera en el semáforo, expandiendo Colonia Libertad hasta Cleveland. 
 Hablando de banderas. 
 Algo que me gustó de Cleveland fue sus casas. 
 Una moto with an old blue raincoat and a smiling brick.  
 Toda la luz para ese sótano.
 Durante la cena se discutió sobre el descaro de los venados, sobre la visita de los mismos. 
 Cristián descifrando si esa era leche que no era leche o era leche en verdad. 
 Luna
 Cristián Gómez Olivares y uno de tantos de sus tremendos poemas :

MUSÉE DES BEAUX ARTS
(otra versión libre)
Por qué no se le puede dedicar un poema al cansancio.
Cuando alguien se muere siempre es el hijo de alguien.
Todo lo que no sea autobiografía es plagio. Y aunque no
hemos asesinado a nadie en la iglesia, aun así se nos acusa
de ampararnos en la belleza del verano para recorrer con
desvergüenza el litoral central, confundiéndolo con las
playas de una normandía que hasta entonces sólo
nos sonaba como un desembarco. Así y todo,
los concesionarios abren desde mediados de
diciembre hasta que el sol nos acompañe:
las bondades del modelo han pasado desapercibidas
para los que insisten en encontrar el santo grial
ya sea en los restaurantes de cartagena, ya
sea entre los que hablan un francés con el
acento indescriptible de la Alianza: el exilio,
a fin de cuentas, era este cansancio después
de sacar la nieve de la puerta de tu casa,
los ojos irritados por leer los diarios en la
gastada pantalla de tu computador, donde
se comenta la muerte de un niño que siempre
fue el hijo de alguien, las alas quemadas por
haber volado tan alto son la copia que
ennoblece el original: la piel de esos bañistas
que tirados encima de la arena y de la playa
atestiguan con desdén al sol y su autoría.




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