Hay mañanas como esta, de periódico o como diría Lorena del simulacro del periódico, porque no es lo mismo el papel que leerlo en la pantalla, dicen sus filósofos te succiona, te traga.

De contestar mensajes, cartas, simulacros de correspondencia.

De buscar al azar una bonita imagen un poema dentro de todas las bases de datos de los servidores a los que servimos.

De darme cuenta de que casi todos los pronósticos de los partidos fallaron y que realmente no importaron los cálculos como no cuentan nunca.

De aceptar que amanecí con la barba mucho más larga que anoche y la atención un poco más corta y la vista y la imaginación.

De posponer el baño y la rasurada.

De imaginar un desayuno un beso, recordar donde dejé las llaves.

Mañanas que despiertan contigo con buen aliento y una sonrisa que se vuelve bostezo.

De olvidar sueños, de saber que hacer y quién se es y dónde se está y sobretodo por qué

hay mañanas como esta y de alguna forma u otra los días parecen todos ser los mismos.

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