Uno coje se enamora y mata
muere como puede, de rodillas o sentado al filo de la cama
esperando un vaso de agua, las pastillas
una mano en el hombro
la pregunta: qué te pasa

Antes, mucho antes, cuando se juraba que la vida no era para tanto
uno entraba y salía de historias ajenas sin pensar en el futuro: fosa común reacomodada.

Ahora, en noches como esta, uno se llena de valor, se talla la memoria y luego los ojos. Camina hasta el baño con la pesadez de tanta pequeñas muertes enterradas en el pecho.

Uno siempre encuentra el valor de mirarse al espejo después de mojarse la cara, nunca antes; hay que regar para asentar el polvo y que el viento no desentierre los hueso.

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