Ella se pone a preguntarnos a todos los que habitábamos la salita: ¿qué son?, defínanse nos dijo.  ella dice que tiene que tener idea del porqué está aquí y así decir, aya donde no esta, la clase de anclas que la tenemos atrancada en las costas del pacífico.
Éramos todos, o casi todos despidiéndola, tomando, comiendo, sabiendo que será un viaje difícil.
Es difícil regresar al lugar donde se supone que se tienes que estar.
O por lo menos eso creo, yo nunca me iré de esta ciudad de paso.
 
Discutimos las mismas cosas que nos tienen anclados a todos, hicimos planes, tomamos un poco más, y un poco más, algunos bailaron otros cantaron yo me puse a recoger el oxido de anclas que dejamos regado por toda la sala. Después, ya como a las 2 de la mañana se hizo lo que se hace en Tijuana: vivirla.  Y yo me fui a dormir.

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