Borrachos el reloj es de arena de desierto y sus manecillas tiemblan de un frío interno
          garabatean señales como un mimo con parkinson

Digamos: la noche: mata
entre su tierra infértil
florecen gusanitos que miran hacia arriba
encontrando en la luna un satélite naturalmente sonriente.

miramos también que no estamos, nuestra piel rugosa y húmeda.

Digamos que se nos hizo noche y llamemos para disculparnos.

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