Ir al contenido principal

Este pasado fin de semana. 



El viernes inició algo mal. Beca amaneció bastante mala, no podía caminar por debilidad y terminó en el veterinario. Por la tarde-noche tenía lectura a dos voces con John Pluecker. 
la lectura se llevó acabo en el museo de arte de San Diego. Por mucho que quise pensar que era un lugar como cualquier otro, poco a poco se me empezó a subir el peso de la historia del arte. Pasé un rato viendo la obra y no tardé en ponerme nervioso. Sigo sin entender cómo es que la obra, muchas de ellas piezas que enseño en mi clase de art 100, tienen la capacidad de portar  a su creador, por más que ellos intenten separarse terminan siendo ellos cologados de la pared. Creo que la lectura salió bien, en un momento realmente me pregunté si de estar ahí por ejemplo Bellotto, le gustaría la forma en la que retrato mi colonia y, por extensión, mi ciudad. La sensación era de que seguramente no, eso me relajó un poco.  Me pregunté sobre la posibilidad de un museo de ese calibre en Tijuana y la tristeza me llegó de golpe.  De joven no me importaba el arte, bueno, sí me importaba pero mi resentimiento de clase me impedía apreciar las obras maestras instituidas por las clases previlegiadas de la historia, exagero un poco pero algo así pasaba por mi cabeza. Entre más viejo me pongo, más caigo en las normas. Esto no me molesta tanto, en verdad me divierte un poco. 



Pasamos sábado y domingo cuidando a Beca que necesitó dos bolsas de suero y antibioticos hasta por las orejas. Hoy ya se ve bien, pero en algún momento del fin de semana me visualizaba cabando un pozo en el patio y mudándome de casa porque esta me trairía muchos recuerdos. Pensaba que pasaría por este callejón y diría ahí vivimos unos años muy felices, Beca, Marcella y yo y los llamaría los años Beca, pero Beca se recuperó y mi melodrama no se cumplió. Seguiré estereotípicamente feliz. 




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Vine a tecolotlán a acompañar a mi padre, un tal Marcos Ramirez.

El se fue del pueblo un día que su madre le dijo que para él ya no había más tortillas, tenía 12 años.
Yo vine a teco a impedir que comiera muchas tortillas (por el diabetes) pero le dejo que como un par, porque me da miedo que se me vaya, un par nomas.

Los Zepeda. mañana posteo los recuerdos de los Zepeda.
Poéticas de Emergencia: Ciudad Juárez.
Antes que nada quiero agradecer a Espacios Comunes por la oportunidad de impartir el taller en Ciudad Juárez en especial a Abril Catro, Armida Aponte, Buba Alarcón y Felípe Zúñiga.  Hoja de Ruta nos abrió las puertas de su biblioteca comunitaria para tallerear por cuatro días. Además al final del último día de taller convocó una lectura para la comunidad. Juárez es una ciudad que se parece a Tijuana por las condiciones geopolíticas obvias pero difiere en un montón de cosas. Mucho de el taller fue, por lo menos para mi, encontrar estas diferencias y dentro de las similitudes, poder articular algunas herramientas para la creación de poéticas de emergencia. 





Hoja de Ruta fue una gran sorpresa, Gaby Torres me dijo alguna vez, que dijo Oscar Wilde si mal no recuerdo, que no hay que bajar la cultura a un nivel de entendimiento básico, lo mejor sería, y es exactamente esto lo que pretende este colectivo con su biblioteca comunitaria, subir a la comunidad …
Louie Navarro

Pescadores; de lo perdido, lo que aparezca.

La fotografía es un atentado contra la muerte. Louie Navarro se aferra con sus imágenes a un final digno, nos hace pensar que no todo está perdido, nos convierte en espectadores de sus duelos contra el tiempo y lo perecedero. Louie levanta la cámara cuando está tirado en el piso, herido de gravedad, consciente del poco tiempo que le resta, que nos resta. Dispara, obturador que se abre para dejar registro de que se luchó hasta el final. Se podría pensar que estos últimos disparos nunca dan en el blanco, que son simplemente un testimonio de dignidad, sin embargo en nuestro imaginario de duelos son estas última balas disparadas desde el suelo las que nos regalan un final feliz.

El trabajo fotográfico de Louie Navarro tiene los tintes trágicos de una lucha perdida; de un oeste salvaje e indomable. La foto-documentación de una comunidad de pescadores invadida por una productora cinematográfica que irónicamente capitaliza con l…