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Cumplí 32 la semana pasada y pedí un cuaderno y unas plumas, creo que lo mismo me dio doña Sara a los 9 y en ese entonces seguro que no me emocionaba tanto.

Soy tan viejo que vi llegar a casa una videocassetera beta, con la película Rambo, sí, la primera. Vi crecer los bites en los videojuegos, consolas llegar e irse, botones nacer a los controles hasta tener todos los dedos ocupados y la vista cansada y la espalda débil.

Fui la membresía #2 de la video zona norte de la Aquiles Serdán llegué a fingir un accidente para justificar mis retrasos en la devolución de alguna película y llegué a necesitar de ayuda para ir a regresar las mas de 10 cintas que pasaron por mis ojos en 2 días. Sé por ejemplo que reconozco más portadas de películas que sus nombres, Hice largas colas los viernes de estrenos y supe, estoy seguro, que el fin había llegado cuando los miembros sobrepasábamos los 10000.

Fui de la máquina de escribir a la procesadora de palabras a la computadora para ahora no poder leer mi propia letra y encontrar en ellas una manada de lobos asomando sus cabezas sobre alguna pradera esperando el momento de atacarme.

Comprendí muy tarde que el tiempo no se pierde y ahora me es imposible encontrar lo que creía perdido.

Pero no todo es malo en esto de hacerse viejo, por ejemplo he aprendido a querer a los perros y seguramente algún día saldré a la calle a caminar simplemente, a mover un pie después del otro y tal vez algún día vea la pared sin nada animado proyectado en ella y después de un rato vea sin querer la historia de los clavos que perforaron y fueron removidos y sepa uno a uno el cuadro y la foto que sostuvo y recuerde el blanco y la textura de otra pared de la que se agarra otro clavo al que se aferra otra imagen de la que escribiré en mi nueva libreta con mi nueva pluma.

Comentarios

vert dijo…
felicidades. :)))

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