Anoche llovió, yo estaba en mi estudio, aquí duermo algunos días para alcanzar a leer todo lo que pueda, no es tan lejos del mar pero aun no le he visitado. Lo que sí visito mucho es la biblioteca (nunca pensé que fuera tan nerdo, creía seriamente que estaba en la media). La Jolla para mi antes significaba buenas ganancias, si se vendía herrería en la Jolla era seguro una buena lana, un diseño que traería el cliente y tendríamos que imitar, usualmente eran feos, tanto o más feos que los diseños comunes que usábamos en chulavista o Tijuana y que por ser comunes se salvan de las leyes de la estética, algo que ver con la importancia de la simple función.

Alguien alguna vez me dijo (mientras soldaba una pasamanos sobre un deck carísimo de una madera especial) que el mago de oz fue escrito en la Jolla, que el camino amarillo era ese por el que yo había entrado, cuando bajaba el sol, en 1900 se pintaba de amarillo y que Fank Baum traía toda una crítica política escondida en el libro. Al terminar ese trabajo ese señor nos recomendó con otro y luego otro y luego otro y otro. Y siempre que bajaba el sol pues me agarraba de espaldas, regresando felizmente a Tijuana a repartir la lana, comer, tal vez habría juego de los miserables sino seguramente ir por chelas, birrias, beer, dependiendo del año que fuera.

Después leí the wonderful wizard of Oz, después leí las interpretaciones. (Alguna vez compré en un garagesale en la Jolla frente a la casa donde trabajábamos un monopoly por $ 2.50 de dólar. Lo único que le faltaba era el carrito)

El mono de hojalata eran los trabajadores de la industria, el espantapájaros eran los granjeros y el león era un político culón de la época. Dorotghy era algo así como los valores americanos que andaban un poco perdidos según Baum.

Anoche llovió, deje de leer para ver la lluvia un rato, no mucho, apoyado contra el marco de la puerta me puse a pensar que mi estudio necesita una lámpara mas amigable que estos tubos de neón, aunque la luz áspera jugaba con la lluvia un divertido juego de lucecitas. Le hace falta también un tapete que diga welcome para ponerlo tras la puerta, al revés, y darme cuenta a donde salgo por la mañana. Miré la lluvia un rato, no mucho, los monos de hojalata se oxida fácilmente.

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