Ir al contenido principal
Se vencieron mis bagles, se caducó la leche.

Amanecí en el estudio, por poco duermo en la biblioteca, puede alguien imaginarse que existen bibliotecas que cierran a las 2am (y Hank no tiene nada que ver con estas horas extras). A mi me tenía secuestrado un ensayo sobre el trabajo de Lesley Stern, nada grave, muy interesante, algo que se puede decir gozoso,(la granola dice “nerdoso”) a los otros estudiantes seguro les preocupaban cosas mas graves, exámenes finales, ensayos de historia no sé algo de vida o muerte. Yo nunca pero nunca hice eso durante mi licenciatura, sí leía hasta tarde pero en la comodidad de mi casita, no andaba ahí causando lastimas. En fin, no terminé el ensayo me retiré al estudio, seguí leyendo y me pregunté si realmente me perdí de algo, si ser el tijuanero que se tenía que regresar al tercer mundo todas las noches y por lo tanto nunca tenía tiempo para los trabajos en grupo o para estudiar en cafes o en el denis con otros ojerosos impidió mi desarrollo estudiantil incluso de vida. Uno nunca se entera de las cosas que se pierde, alguna vez muy borracho recuerdo haber gritado: todas las noches inolvidables de mis amigos me las he perdido por andar cogiendo, era broma, era una crítica a la objetividad de los historiadores, era cuestionar las prioridades.
No creo haberme perdido de nada, fui top of my class e incluso no tuve tiempo para ir a la graduación, no hice muchos amigos pero ya tenía muchos amigos, tenía que decir algunas palabras y dije: no pudo ir tengo que estar en Tijuana.

Sin embargo verlos ahí calladitos, cada nerdo con su libro y su resma de notas (que por cierto nunca tuve tantas) con su café seguramente frío, me hizo pensar, claro está, para bien de mi nostalgia, para la paz de mi conciencia, que vivimos en un mundo de calentamiento global y sistemas capitalistas eficaces en la producción de mano de obra capacitada, mi placebo sirvió por un momento, luego llegó la nostalgia y el recurrente sentirme viejo.

Desayuno expresso sin cortar y un baggle con fecha de caducidad de ayer, solo espero que sea cierto eso de que los fechan con precaución.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Vine a tecolotlán a acompañar a mi padre, un tal Marcos Ramirez.

El se fue del pueblo un día que su madre le dijo que para él ya no había más tortillas, tenía 12 años.
Yo vine a teco a impedir que comiera muchas tortillas (por el diabetes) pero le dejo que como un par, porque me da miedo que se me vaya, un par nomas.

Los Zepeda. mañana posteo los recuerdos de los Zepeda.
Llegamos a Madrid, súper enfermos. Pasamos un día en el hotel. Granola con una infección estomacal y yo con otra infección que no tengo ni idea por qué se manifestaba con un dolor de hombros insoportable, igual no era infección pero mi solidaridad es extrema si es cuestión de pasar tiempo en la cama. Después de 24 horas de estar en el hotel, salir por algo de comer y un té, nos embarcamos en la primera parada: Salamanca.
Logramos llegar a visitar a Natalia y nos llevó por ahí, a ver atractivos turísticos y de bares.  Comimos unas costillas que nos recomendó el buen Luis Arturo Guichard en un lugar de nombre Ruta de la Plata. 

Aquí nos pidió que encontráramos una rana. Imposible, pero les diré que está sobre una calavera en el pilar de la derecha. Parece un calavera con un tumor óseo pero es una rana y esa rana se supone que te dará suerte en los estudios. 
De los bares, el Paniagua fue mi favorito. 

Venden una agualoca que no quise probar, un vaso de 24oz que parecía suficiente para …
En honor al la liga 23 de septiembre. y todas las mujeres guerrilleras
Saludos a Mariana el gato mercenario que cumple años.


De la revista CONTRALINEA (espero dar todos los creditos)
Guerreras de los 70´s
Por Jorge torres





Las mujeres guerrilleras de los años setenta compartieron con sus compañeros el fragor de la batalla y las condiciones deplorables del clandestinaje.

La memoria de las guerreras se conserva en los archivos de seguridad nacional.



Los tiempos eran violentos. Corrían los años setenta y las armas relucían en las manos de los guerrilleros cada vez que requerían dinero para su causa. Eran los años de la Liga Comunista 23 de Septiembre y de otros grupos dispersos que se le habían rebelado al gobierno.

Todos integrados por jóvenes idealistas que abandonaron los cuadernos escolares para ocuparse de las ametralladoras y las pistolas automáticas.

Pero no sólo eran muchachos esmirriados o rudos convencidos de la revolución. También había jovencitas insurrectas.

Las jóven…