Ir al contenido principal
Hay días como hoy, en que tengo ganas de escribir pero no tengo puta idea de qué.
Me tiemblan los dedos y pienso en frases como: abrir el botiquín me pone triste. Frases que nunca llegaran más allá (como si alguna vez me haya importado la permanencia de las frases, prefiero no escribirlas y sin embargo lo hago)
Días en que por postergar asuntos y proyectos prefiero revisar mis cajones y tirar las cosas que en algún momento perdieron sentido. Esas cartas de alguna novia que seguramente ahora tendrá tres niños y el peor recuerdo de un Omar que siempre prefirió leer algún poema después de hacer el amor (porque en aquel tiempo aseguraba que hacía el amor, que era un ritual de creación un acto de magia, hasta que llegó alguien que me preguntó: ¿quién te crees para inventar amor, para decir que lo haces, que lo creas: el amor ya está hecho, di mejor que cojes)

Tirar también ese boleto de avión San Diego Nueva York- Nueva York San Diego. En aquellos tiempos en que Nedelka me decía que si miraba desde abajo las torres gemelas en un punto seguramente me perdería y no podría mirar su final. Y tenía razón, de eso y muchas otras cosas, como asegurar que yo regresaría a San Diego/ Tijuana y seguramente me olvidaría de ella y ella de mi mientras saludaba a alguien y caminaba por Grand Street en el lower east side, pensando que en su Panamá querida ganaba las elecciones por fin una mujer.

Y por ultimo tirar a la basura cosas inmediatas como esa inconciencia de la memoria al recordar las sensaciones de las calles ajenas, en ciudades distintas, por razones casi tan viejas como mis fotos donde salgo con brillo en los ojos. Intentar olvidar que algún día fui otro y lo sigo siendo por lo menos dos días a la semana. Cosas a la basura, tantas que los cajones se llenen de ecos que rebotan, no de ideas o recuerdos para poder abrirlos sin que se atoren y puedan gritar desde su fondo

¡favor de no subir los pies a los asientos, este viaje apenas comienza!

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Vine a tecolotlán a acompañar a mi padre, un tal Marcos Ramirez.

El se fue del pueblo un día que su madre le dijo que para él ya no había más tortillas, tenía 12 años.
Yo vine a teco a impedir que comiera muchas tortillas (por el diabetes) pero le dejo que como un par, porque me da miedo que se me vaya, un par nomas.

Los Zepeda. mañana posteo los recuerdos de los Zepeda.
Poéticas de Emergencia: Ciudad Juárez.
Antes que nada quiero agradecer a Espacios Comunes por la oportunidad de impartir el taller en Ciudad Juárez en especial a Abril Catro, Armida Aponte, Buba Alarcón y Felípe Zúñiga.  Hoja de Ruta nos abrió las puertas de su biblioteca comunitaria para tallerear por cuatro días. Además al final del último día de taller convocó una lectura para la comunidad. Juárez es una ciudad que se parece a Tijuana por las condiciones geopolíticas obvias pero difiere en un montón de cosas. Mucho de el taller fue, por lo menos para mi, encontrar estas diferencias y dentro de las similitudes, poder articular algunas herramientas para la creación de poéticas de emergencia. 





Hoja de Ruta fue una gran sorpresa, Gaby Torres me dijo alguna vez, que dijo Oscar Wilde si mal no recuerdo, que no hay que bajar la cultura a un nivel de entendimiento básico, lo mejor sería, y es exactamente esto lo que pretende este colectivo con su biblioteca comunitaria, subir a la comunidad …
Louie Navarro

Pescadores; de lo perdido, lo que aparezca.

La fotografía es un atentado contra la muerte. Louie Navarro se aferra con sus imágenes a un final digno, nos hace pensar que no todo está perdido, nos convierte en espectadores de sus duelos contra el tiempo y lo perecedero. Louie levanta la cámara cuando está tirado en el piso, herido de gravedad, consciente del poco tiempo que le resta, que nos resta. Dispara, obturador que se abre para dejar registro de que se luchó hasta el final. Se podría pensar que estos últimos disparos nunca dan en el blanco, que son simplemente un testimonio de dignidad, sin embargo en nuestro imaginario de duelos son estas última balas disparadas desde el suelo las que nos regalan un final feliz.

El trabajo fotográfico de Louie Navarro tiene los tintes trágicos de una lucha perdida; de un oeste salvaje e indomable. La foto-documentación de una comunidad de pescadores invadida por una productora cinematográfica que irónicamente capitaliza con l…