Texto leido en el congreso de la frontera y los multimedios en la filmoteca de la unam.

agradecimientos especiales a Stephany Slaughter.




FOTO DE FRONTERA DIARIA: la cotidianidad en zona de intercambio.

El proyecto Foto de Frontera Diaria inicia en el cinco de agosto de 2005 y terminará en la misma fecha del año en curso.
Estimo que tendré un total de 300 fotos en exhibición vía blog en la siguiente dirección: www.fotodefronteradiaria.blogspot.com
El proyecto es sencillo. Llego a la frontera para iniciar el ritual del cruce: seguir al auto de enfrente, asegurarme de que nadie se cuele, acomodar la agenda mental para el resto del día. Mirar y mirar. Buscar algo peculiar para poder compartir. Levantar la cámara en el momento justo y disparar. Después, bajarla y meterla en la mochila. El tiempo de apertura del obturador es, y esto es un estimado, de 1/320 lo que significa que para el cinco de agosto del año en curso, después de haber cruzado la frontera 300 veces y estipulando 45 minutos por cruce, da un total de 225 horas, nueve días con seis horas. Tendré registrado para los espectadores un segundo de mi vida. Parecería que me quejo de mi situación de commutter o intercaliforniano, pero al contrario, si así lo hiciera no estuviera aquí.
El proyecto tiene sus limitaciones, de entrada ellas son, por ejemplo: Las auto-impuestas. Intento no registrar gente en situaciones marginales. No me gustaría que me lo hicieran a mi y las posibilidades sobran. También existen las físicas: La mayoría de mis cruces son en carro y por ende es difícil enfocar, manejar, esconderse y buscar ángulos. No trato de justifica un par de fotos barridas, solamente trato de poner en perspectiva las condiciones de cada foto.
A continuación haré un listado de razones por las cuales se le da vida al proyecto:
1) Por falta de tiempo, entre la escuela y el trabajo, como imagino nos pasa a muchos de los que estamos aquí, me resultaba difícil crear o exhibir mi trabajo de la forma y por los medios tradicionales. Me era necesario un proyecto que se adecuara a mis horarios, un proyecto que se pudiera realizar en mis ratos libres o en el tiempo que de cualquier forma se pierde. Y pues llegué a esto: un proyecto interdisciplinario que se va dando forma en ese tiempo supuestamente perdido de hacer fila para llegar al cateo psicológico del oficial de emigración.
2) ¿Por qué un blog? Desde el 2002 cuento con una página en que me auto-publico. La intento alimentar cada vez que puedo. Llegué a la conclusión de que es una forma de difusión inmediata, sin censura hasta el momento, un poco solapadora del trabajo relajado, y con la gran genialidad de la interconexión. Mi página blog de textos cuenta con cierta cantidad de visitas diarias que ya formaba un posible público cautivo, más las posibles ligas que lleguen a formarse de manera orgánica: alguien visita foto de frontera diaria, le gusta, pone un link hacia ella en su propio blog y sin quererlo está formando parte de la acción, como si se subiera en el asiento del pasajero a cruzar la frontera junto conmigo.


3) ¿Por qué fotos? Tijuana es una ciudad turística y de grandes contrastes. Ambas características muy aptas para el registro. Las fotos más emblemáticas no tienen que ver con la arquitectura sino más bien con un burro pintado de cebra que jala una carreta donde te pones un sombrero y se retrata un imaginario romántico del México campirano tan reproducido en su cine. Las otras fotos comunes son las de el muro metálico incrustándose en el mar o el muro metálico, un migra y un migrante.
Sin embargo lo que intento registrar no es Tijuana o San Diego, intento registrar un espacio medio entre las dos ciudades, entre los dos países, el espacio que nombraban mis maestros de primaria, “Tierra de nadie”, un lugar entre el primer y el tercer mundo, tal vez ese mundo “segundo” que se me perdió o lo evitaron en los libros de texto, quizá porque es una rima horrible. Considero este espacio un espacio de intercambios. Es un poquito la mezcla de ambas ciudades.
Es el único lugar donde encuentras a un Bart Simpson con sombrero charro o a una Dora la exploradora junto a una virgen de Guadalupe o a un oficial de emigración metido dentro de la cajuela de un carro nacional buscando mariguana y encontrando aguacates que también están prohibidos. Intento registrar más que una frontera: el sincretismo de la misma ya sea de lenguaje, de imaginarios o simplemente de lugar y tiempo.
Antes, lo único rescatable de la frontera y su tedioso proceso era que nadie se salvaba, todos los que la cruzaban hacían el mismo tiempo de espera y se sometían al mismo interrogatorio. Ahora, el departamento de seguridad nacional, otorga a ciertos residentes el pase de la línea sentri, con el cual estimo se demoran unos 15 minutos en el cruce. La democracia se acabó.
Ahora este espacio de tiempo muerto entre ambos países tiene sus jerarquías y las mismas son determinadas por el nivel de intercambio que puedas ofrecer: Trabajas en San Diego y vives en Tijuana pero eres ciudadano estadounidense o vives en San Diego pero trabajas en Tijuana. En ambos casos puedes comprobar que eres un ciudadano inofensivo y obtienes el beneficio de un cruce rápido.
En el otro polo estamos los que tenemos que hacer el tiempo popular, por así decirlo, todos los que trabajamos en San Diego con el permiso de residencia o ciudadanos estadounidenses que viven en Tijuana y estudian en San Diego, pero no pueden obtener el permiso porque no pagan una colegiatura como extranjeros. También hay casos especiales, por ejemplo, nuestro honorable presidente municipal Jorge Hank Ron a quien se le niega el privilegio de tener pase sentri porque no es un ciudadano confiable. Y bueno, sin haber contestado la pregunta de por qué fotografiar la frontera, paso al próximo número.
4) Siempre he tenido cierta aprehensión al turismo cultural en Tijuana. En alguna ocasión en una entrevista para la televisión española, contesté que como artista tijuanense, al manejar temáticas locales me sentía como un hijo que cobra las entradas para el espectáculo donde se desnuda su madre. También dije que Tijuana era una novia a la que se quiere aun sabiendo que tiene problemas: mitómana, ninfómana, dependiente, pero se le sigue queriendo sin remedio y con gusto. Me censuraron y aún no entiendo porqué. Pero desde entonces intento hacer trabajo artístico que sea, por lo menos, un poco comprometido.
Decidí tomar una foto diaria del lugar más tedioso de ambas ciudades, de un lugar donde es difícil encontrar cosas que asombren o diviertan por un período de tiempo prolongado (un año) el suficiente para entrar en desacuerdo con el proyecto, desenamorarme cuando las imágenes comiencen a escasear. Decidí también arriesgar un poco, documentar al gran ojo. Salman Rushdie afirma que toda sociedad, por más libre que sea, pierde su libertad en sus fronteras. Es aquí donde se realiza el intercambio, y el intercambio solo puede beneficiar al anfitrión; dice también que en este punto la persona tiene que ser pasiva, unidimensional, la sospecha es igual al crimen. En la periferia tienes que asumir una identidad homogénea, “soy un ciudadano simple oficial, déjeme pasar”.
El trece de septiembre de 2003, a seis meses de iniciada la guerra contra Irak, me detuvieron por video grabar una manifestación contra Bush y sus políticas imperialistas. Acto que se llevó acabo en la frontera que ahora documento. El chistecito me costó hora y media de interrogatorio, un citatorio federal, 150 dólares y afirmarle al juez que yo era un simple turista curioso, unidimensional. Ahora tiemblo un poco, más por los altos costos económicos de la reincidencia criminal si se me llegase a probar que sigo registrando el área que por los interrogatorios, curiosos, tengo que admitir: ¿Eres socialista? ¿Simpatizante de Al Quaeda? ¿Perteneces a algún grupo antiestadunidense? Lo juro, el Macartismo vive en la inspección secundaria.
5) Creo firmemente que la razón más fuerte por la cual di vida al proyecto tiene que ver con una exploración de la cotidianidad, y por qué no, de mi identidad. Podría decir que era un asidero del cual sostenerme cuando la frontera se me mueva. En mis solicitudes para la maestría intentaba explicarme la validez que tiene un proyecto tan monótono, traté de apoyarme en los artistas de acumulaciones, en la foto documental, pero me di por vencido y me aferré al valor biográfico y estético de lo que la gente en diferentes partes del mundo hace a diario y crece haciendo.
El primer migra en interrogarme fue mi madre:
— ¿Cómo se llama tu papá?
— Marcos Ramírez.
— ¿Cómo se llama tu mamá?
— Sara Pimienta.
— ¿Dónde vives?
— En Nacional City.
— ¿A qué fuiste a Tijuana?
— A visitar a mi abuela.
Y así, practicando antes del cruce, mucho antes de saber leer y escribir, aprendí a mentir mirando a los ojos: a los de mi madre que me preparaba para lo que ahora hago: cruzar una frontera a diario.

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