Calle once y ferrocarril


Quedarme quieto, un momento, mientras pasa el tren por las calles de la libertad
detener el carro y lo que pienso, para leer en sus vagones graffiti que viaja
recordar monedas aplastadas

Los durmientes son barrotes que sostienen el mundo
Deberíamos ser durmientes, como vías nos hemos perdido
Como vagones: fracasado

El metal que gira grita al contacto con el metal que guía
los carros que esperan se enojan
me tapo los oídos con los índices y recuerdo el zapato dejado por un niño atropellado

Quedarme tranquilo ante el movimiento del tren que nos ha traído hasta aquí
a esta esquina transitada por alguna idea de progreso
espero el final de la procesión pensando en dormir un poco
en caminar con equilibrio, sobre la vía, con las manos en los bolsillos.

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