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Halloween siempre me ha caído gordo.
Como en post pasados he dejado dicho: soy bien coyón
Mas esto no es la razón primordial de que tal fecha no me guste.



Omar de ocho o nueve años esperaba que su primo Juanangel y su familia pasara por él para ir a pedir dulces al otro lado (sabido era que allá los dulces sabían más buenos). Mi rudimentario disfraz de ninja: chamarra negra, pantalón negro y mascara de tela recién confeccionada, no contaba ni con armas. Para colmo Juanangelito se disfrazó de lo mismo. Sí, él tenía estrellitas, espada larga y además una espada chica que nunca me pasó el muy culero. Digamos que yo, ahora que lo pienso, parecía mas bien que iba a asaltar un seven-y-leven a mano desarmada. No recuerdo exactamente pero estoy casi seguro que como era el unico con pasaporte y disfraz de ninja tercermundista hasta bronca hubo en la línea.
¿y éste a dónde lo llevan?
¿de qué está vestido o qué?
Good luck kid

Juanangel y su hermanita sabían que ni apariencia menguaba sus posibilidades de insaciable acumulación dulcera y yo sabia que sabían.

Llegamos a la casa de sus primos: he-man, rainbowbrite (que por cierto me cautivo instantáneamente con su colorido y su peluca amarilla) y un pirata que, cómo decirlo, digamos que su disfraz y el mío se daban un buen trence. Al pirata no parecía importarle y al rondar ya por las calles de Eastlake (y si, ya en los 80s era suburbio clasemediero-alta del exilio tijanero) él lideraba el comando de niños pediches.
Para hacer el cuento corto, a menos de 5 casas de donde salía alguien que ni preguntaba de qué andaba vestido el niño que parecía que había sufrido quemaduras de 3er grado, fingí un dolorón de cabeza que obligó a todos a regresar a casa. Ya en casa me dedique a aguantar las malas caras y revisar mis dulces para asegurarme que no tenían navajas y alfileres. Como eran pocos me ofrecí a revisar con brinbowbrite los de ella y me dijo que no.
El resto de la noche me quedé pensando que me iba a morir por tomar dos tilenoles sin ocuparlas.

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