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Pa mi sobrino Isaac que es way cooler that what i was at his age; fuck he is way cooler than me at my age.


La primera vez que escuché que tener catorce años era una mierda me lo dijo mi hermano Carlos.
Yo tenía catorce años y el unos 27.

Desde entonces he oído comentarios como ese infinidad de veces.


Y aun así creía que tener catorce años era la por mierda que a cualquiera podía sucederle. Inventaba princesas, las personificaba con chalecos azul turquesa y falda a cuadros, las seguía de lejos por el patio de la escuela, se metía al salón cuando estaba vacío solo para robarse algo de su mochila.Xavier Velasco


No hay nada peor que tener la voz como rebotada del ventilador o como marciano tratando de hacer contacto. Pero eso era todo, tratar de hacer contacto.

Carlos nos lo dijo a Óscas (un amigo de secundaria que vivía con su tía y su abuela, sin ninguna imagen paterna, por eso creo que miraba a Carlos como si fuera el Mesías repartiendo la sabiduría eterna) y a mi. Ustedes están pero bien jodidos
El subía las escaleras del kinis (salón social en un segundo piso, de los chacas cuando yo me usaba de chambelán) con un traje sastre de palomito (blanco, blanco) hecho a la medida por don Caballero. Óscar y yo estábamos sentados en las escaleras platicando de quien sabe que pendejada cuando Carlos nos dijo esto:
… no tienen la edad para agarrar novia más chica, están pero si bien pendejos si creen que las quinceañeras los van a pelar trayendo a todos los diciochoañeros detrás de ellas. La verdad que su edad es difícil. (asi lo puso: difícil) Óscar y yo no pudimos responder nada. Simón: habíamos besado, simón: nos gustaban un chingo me morritas, simón: teníamos una madre de pegue (con las bien burras o feas, simón: Carlos tenía razón.

La cuestión es que antes de esto no nos habíamos dado cuenta de tales conjeturas. Es mas ahora estoy seguro que en ese entonces el “hacer contacto” era algo mas divertido. Ok, el que no nos pelaran las quinceañeras más chulas era, pues, por obvias razones: no éramos los mas chulos, ni los más, digamos, atléticos, va ni siquiera los más inteligentes. Oscar y yo éramos la media en todos los sentidos. Gorditos, medios burros (no lo suficiente para ser los casos perdidos que algunas les atraen), medio chistosos, medio feos y ya por último medio tímidos, y malísimos pa bailar. Lo único bueno que teníamos a nuestro favor era que platicábamos a gusto y mentíamos lo suficiente para llenar el mínimo de requisitos para un apañe diminuto.

Esa quinceañera cada uno recibió media docena de negativas para bailar las de rock en español (las otras ni osábamos preguntar porque seria un ridículo peor) las de rock en español eran las nuestras. Bueno a mi me gustaban las de rap pero la solidaridad siempre se me ha dado sobretodo si es un genero menos para arriesgarme a que me dijeran que no.

Carlos, imagino, se aburrió de pistear gratis un rato (el tampoco es buen bailarín) y se fue al capistrano a ver qué pescaba. Seguramente también se fue al cantón sin mucha suerte, porque aunque lo negara, su verbo era también su única trampa.

Los personajes:

Oscar fue expulsado de la judicial y trabaja ahora para una maquila que hace no se que cosa.

Yo aprendí a bailar poquito, o a pistear hasta que bailar mal ya no importe.

Carlos se casó y tiene a Mateito que es tan flaco que seguirá nuestros torpes pasos.

Isaac es nuestra única esperanza a una adolescencia popular. Y pa empezar ya lo tengo en nuestro equipo de básquet. (los miserables de la liber)

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