Closet de segunda guerra
El saco de inviernos pesados recuerda las arrugas una a una.
El vestido rosado casi blanco mantiene el olor de una espera por alguien en algún fuerte.
abajo quedaron las medallas que él no llevó y una medias de naylon; último grito en la moda estadounidense.
Para el fin de la guerra cuando él no volvió y ella encontró al que realmente quiso
(porque ninguna historia de guerra es perfecta y las vestimentas no cambian de parecer como uno)
el guarda ropa o wardrobe como juntos lo llamaban con estas dos piezas o attires,
permaneció en la vieja casa de Charlottesville Virginia.
Militando entre las filas de un baúl,
zurciendo trincheras,
almidonando vestidos rosas
cojiendo entre naftalina.
31 julio 2003
29 julio 2003
la farmacia mas grande del mundo
Parado en el pasillo de las medicinas
cajas coloridas de tipografías en bold
tórax, esófago iluminado
pulmones en amarillo
rodillas con areola
imagen de sinusitis
II
Parado frente al espejo del bañó de la farmacia mas grande del mundo
reproduce diez puertas de acero inoxidable, doce lavamanos blancos
seis orinales, dos secadoras de mano ,y mis ojeras de un morado triste.
todo para lavar mis manos de algún remordimiento de clase.
III
Pago la medicina con un billete arrugado
y recibo el cambio de monedas por una maquina
un tanto parecida a la secadora del baño
la cajera no me mira a los ojos
de igual forma solo miraria en ellos
unos espejos que reflejan su desencanto
doce monedas varias
una caja de medicina
tres tormentas contenidas
y sus ojeras de un morado triste.
Por mas que el mundo avance
solo lo hace para sustentar nuestros excesos.
25 julio 2003
Antes eras más feliz me dijo la niña que fue escondida del mundo.
Las Esmeraldas y muchas de las piedras preciosas son solamente una variación de otras piedras comunes, tan comunes que escribo esto con la punta del lápiz hermano molecular del diamante.
6 años cristalizado en aquel que fui durante la mitad amarga de 90s.
Hay que aprender a olvidar escuche en la radio dentro de una voz pausada al numerar una lista inmensa de cosas sanas por hacer. También se dijo que la mente lo puede todo.
La mente como un músculo hay que trabajarlo, ejercitarlo, antes de subirlo a una bicicleta o ponerlo a nadar entre fluidos espinocerebrales hay que calentarlo con imágenes que se van quedando, como fotografías de un paisajes que no te dice nada o la foto de tu boda. Como hacer palitos y bolitas de caligrafía . Hay que aprender a recordar.
Yo traía el pelo negro ¿lo recuerdas?
Recordar fue un ejercicio que mantuvo su cuerpo esbelto y su sonrisa tímida deteniéndose justo antes de bajar los ojos como si estirar los labios fuera enseñar los senos.
tú tenias el pelo largo y mucho mas claro.
Durante su ejercicio habitual de recordar mientras limpiaba los muebles, esperaba al esposo o leía una revista, todo a su alrededor cambiaba e inmediatamente se hacia de algo nuevo para recordar. Mientras, yo también cambiaba....
continuará…
21 julio 2003
Atardeceres tan rojos como tus manos después de comer granada. Domingos de churros con azúcar en bolsas de papel que alguna vez crujieron a media misa; forzado catolicismo. Aquí y desde mi ventana miro bajar el sol del lado gringo; tras la frontera que se antoja llena de carros en retirada. Hoy por ser día largo y de tareas atrasadas no puedo evitar escribir.
De nada: del color con que el sol pinta mis papeles, de la nostalgia de los domingos en los cuales, aun fuera forzado y de doctrina, había algo que hacer, de una incertidumbre de caminos que tal vez a todos nos ataca pero a mi me vence.
Escribir de ciencias políticas no es tarea para domingo. Para hoy preferiría escribir de alguna novela vieja y perdida, tan buena que los críticos de los años 20 no lograron comprenderla. Escribir tal vez sobre alguna imagen que me acecha, que rodea las esquinas justo antes de yo entrar en la acera, de un papalote atorado en los cables de electricidad.
Podría escribir de mil cosas en este domingo al final de algún mes al centro del año, año tal de incertidumbres y cambios.
Siempre fui un niño con problemas de adaptación. Todavía lloraba por que me dejaron a la puerta del kinder el día que salí de la primaria, extraño con demencia las pizzerolas y demás dulces de infancia imposibles de encontrar. Día a día hago recuentos de hechos irreversibles sin adaptarme. Solo recuerdo para perderme y olvidar de nuevo.
Cuando uno almacena en frascos todo, tiende a adaptarse al moho de las tapaderas de rosca o a olvidar alguna conserva fuera de la alacena. Cuando la capacidad de almacenar es insospechada y a la hora de buscar algo en particular el mareo es inevitable, entonces es tiempo de vaciar frascos. Esto no lo hagas en domingo, espera a un día lleno de gente y sin tarea. Evita el rojo de atardeceres como este.
18 julio 2003
02 julio 2003
pido disculpas por los acentos. mi máquina esta virulienta. asà que, serenidad y paciencia mis queridos solines, que el poder de la mente lo puede todo.
Magia
Tratas de encender cenizas piromaniaca triste.
soy el que repite los diᬯgos en las salas de cine
ese que murmura el abracadabra
la mueca insulsa de una cara simple por la tarde entre la gente.
Buscas sentido a lo que digo y só¬¯ tientas carne viva
soy aqué¬ que cree que escribe; contorsionista de memorias.
Hoy supe que la magia vive en un cuarto oscuro
con muebles estampados de esperanza
y un televisor a blanco y negro que repite imá§¥nes de lo que fuimos.
Hoy, despué³ de tantas funciones, miré ¥l hilito con el que flotas.
01 julio 2003
Hay una colilla de cigarro atorada en una de las 10 perforaciones del orinal. Yo hice circulitos como alguna vez me recomendó Joaquín Sabina para ser un buen héroe o canalla. A estas alturas ya es solo costumbre. Con la intensidad de mis orines intenté zambullir la bachicha, de pronto la presión cedió y un escalofrío transitó la femoral hasta el dedo gordo de mi pie izquierdo. Levanté mi cara para encontrar un graffiti en grabado sobre el tile que decía Cristo vive. Me sacudí defectuosamente y di gracias por siempre traer pantalones de mezclilla. Lavé mis manos y mientras caía la mugre encontré en mis manos, nuevas líneas de la vida y la felicidad, el amor y la familia, todas causadas por un ramaje obstinado a no dejarme instalar la reja. De pronto recordé la imagen del enmarcado barroco de la foto de bodas de la señora, dueña, ahora, de mi reja. La foto era bonita, el vestido tenía una cola largísima que tomaba el fondo de la foto y giraba tras el marido que reflejaba su sombra sobre los vastos bordados. ?l portaba un traje negro cruzado y un bigote tupido. Los retoques de la foto delataba el talento del artista (). El agua seguía corriendo sobre mis manos, las hice cuenco, y sumergí la cara. Tras la foto, una cuarteadura recoría la pared de piso a techo. La señora era hermosa. Ganón, le dije en voz baja, al bigotón, mientras cerraba la llave del agua. Me miré en el espejo. Estoy bigotón, me encontré unas ojeras que no estaban ahí el año pasado. Seguí hurgando en el mapamundi de mi cara y encontré en África, unas arrugas que no estaban ahí; divisiones políticas implantadas por el imperialismo de la mala vida.
Sequé mis manos en la maquina automática y salí del baño de wallmart convencido que pasaría al duty free por unas Heineken’s con el dinero cobrado por la reja. ah y tal vez, antes, unos discos para quemar, ahh y tinta de color para la impresora. Necesito imprimir mi foto de bodas.
